domingo, 3 de enero de 2016

Crónica de dos días a bordo de un palangrero en aguas de Columbretes

A principios de noviembre del año pasado tuve la oportunidad de embarcar durante una marea de pesca a bordo de un palangrero con puerto base en Vinaroz. Como había veda al pez espada estaban saliendo a pescar albacoretas (Euthynnus aleteratus), una especie bien cotizada en el noroeste peninsular en esta época del año.

Como toda salida de pesca, la jornada comienza en puerto cargando la carnada a bordo (además de los víveres!).



Durante la travesía hacia el área de Columbretes pudimos observar varios grupos de pardelas baleares y gaviotas patiamarilla, sombría y cabecinegra. La mar en calma y el tiempo soleado hizo que pudiéramos aprovechar mucho tiempo para la observación de aves.



Durante la calada estuvimos atentos a las aves que pudieran seguir al barco. Por suerte, y a pesar de haber ausencia de arrastreros, fueron muy pocas las aves que nos siguieron. Aunque algunas gaviotas cabecinegras y patiamarillas hicieron algunos intentos de depredación del cebo, sin éxito. Los grupos de gaviotas que de vez en cuando seguían al barco atrajeron la curiosidad de un págalo pomarino que nos pasó muy cerca.




Tras la calada, el momento más esperado tras un largo día en la mar... La cena! Joan, tripulante que hace las veces de pescador y cocinero hizo pescado frito riquísimo. Al día siguiente haría un guiso con una especie tríglido de unos cuatro kilos de peso. Sin palabras!


De madrugada empezó la virada del palangre. Capturaron unas cuantas albacoretas, y afortunadamente ningún ave. Acabamos bien entrado el alba.



La jornada siguiente fue muy parecida, buen tiempo, pocas aves y buena pesca. Algunos paseriformes intentaron refugiarse en el barco, aunque al menos uno de ellos, un colirrojo tizón, fue devorado por gaviotas patiamarillas. De vuelta a tierra pasamos justo por el jilero que señala el límite de influencia de las aguas del Ebro (aprox. 15 mn). Como la mar estaba en calma, se notaba muy bien esa diferencia de masas de agua. Y de nuevo muchas pardelas baleares y gaviotas cabecinegras.

 



Muchas gracias desde aquí a Fermín, el armador del barco, a los tripulantes Sec, Joan y José María, y a la observadorea del IEO Esther Camacho, por haberme hecho partícipe de estas dos magníficas jornadas de pesca. He disfrutado y aprendido mucho con ellos, son unos fuera de serie!

Fermín, el armador del barco y su padre, a la llegada del barco a puerto.


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